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Por qué una identidad fiable es el primer paso hacia la inclusión financiera de las pymes

Las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) generan una riqueza importante en países de todo el mundo y gracias a la digitalización de la economía global tienen más posibilidades de crecimiento que nunca. Este blog destaca la importancia de la inclusión financiera de las MIPYMES a la hora de generar una prosperidad conjunta y cómo un sencillo primer paso para propietarios de negocios es adquirir una identidad digital de confianza.


Autor: Stephan Wolf

  • Fecha: 2020-03-12
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La economía global depende de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) para la creación de trabajo, la innovación y el desarrollo financiero. Según el Banco Mundial (Banco Mundial sobre la Financiación de las pymes – enlaces relacionados), estas entidades representan aproximadamente el 90 por ciento del negocio y más del 50 por ciento del empleo en todo el mundo, siendo las pymes formales las que generan hasta el 40 por ciento de la renta nacional (PIB) en el caso de las economías emergentes. Este número aumenta de forma significativa cuando se incluyen las pymes no formales. Aún así, y a pesar del papel fundamental que desempeñan, estos negocios han de superar el mismo impedimento universal a la expansión y creación de trabajo en todo el mundo: la incapacidad para acceder a financiación. El Banco Mundial señala que se trata del «segundo obstáculo más común al que han de hacer frente las pymes a la hora de desarrollar sus negocios en mercados emergentes y países en desarrollo.

Las estimaciones recogidas en el último estudio sobre el Déficit de Financiación de las MIPYMES elaborado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) (Informe de la IFC «Déficit de financiación de las MIPYMES» – enlaces relacionados) sugieren que 65 millones de empresas, lo que equivale al 40 por ciento de las pymes formales en los países en desarrollo, tienen una necesidad de financiación no atendida de 5,2 billones de dólares anuales. Esto equivale a 1,4 veces los niveles actuales de créditos a las MIPYMES a escala global. El déficit de financiación varía considerablemente de región en región, siendo las economías en desarrollo las que poseen el porcentaje más elevado de necesidades de financiación no atendidas. La región de Asia Oriental y Pacífico posee la cuota más elevada (46 por ciento) del déficit de financiación global, seguida de América Latina y el Caribe (23 por ciento) y Europa y Asia Central (15 por ciento).

Encontrar nuevas formas de aumentar la inclusión financiera de las MIPYMES es un punto clave del programa tanto de gobiernos nacionales como de organismos globales. De hecho, el Banco Mundial ha identificado la inclusión financiera como uno de sus principales Objetivos de Desarrollo Sostenible, dado su potencial para reducir la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida.

Retos de la valoración del riesgo: un obstáculo clave para el acceso a financiación de las MIPYMES

En 2019, la IFC publicó un estudio titulado «Apostando por las pymes: tendencias y retos» (Informe de la IFC «Apostando por las pymes: tendencias y retos» - enlaces relacionados). En este informe, que recoge las perspectivas de los líderes de la banca para pymes, se citaba el riesgo de crédito como uno de los mayores retos a los que se enfrentan los bancos para pymes a escala global. En concreto, se señala la asimetría de la información como un catalizador de los desafíos del riesgo de crédito, al tiempo que «una falta de información verificable para evaluar de forma adecuada la situación financiera de la pyme» hace que la evaluación de los riesgos resulte complicada.

La falta de una identidad fiable que pueda vincularse a información clave de negocio y proporcionar transparencia impide a muchas empresas y particulares que actúan con fines profesionales participar en el comercio global y los flujos de dinero. Unas condiciones comerciales y de financiación exitosas se basan en la confianza absoluta de que los socios operativos se conozcan entre sí y su identidad pueda ser verificada. Un banco o una entidad financiera no prestarán dinero a una empresa desconocida o no verificada, de la misma forma que una persona normal no prestaría una suma importante de dinero a un extraño que se encontrara por la calle. El riesgo asociado de no recuperar la inversión es simplemente demasiado alto.

Aún así, muchas MIPYMES no están registradas y, por lo tanto, carecen de una identidad oficial fiable. En algunos países en desarrollo más del 50 por ciento de la actividad económica está en manos de empresas no registradas (Ann Low, Subdirectora de la Oficina de Inversiones, Departamento de Estado de EE. UU. sobre el Registro Global de Empresas - enlaces relacionados) que carecen de transparencia e identidad y, como resultado de ello, siguen sin poder acceder a servicios importantes como los servicios de pagos y las cadenas de suministro. Además de la limitación obvia que supone para el crecimiento empresarial, esto también puede desembocar en una mayor vulnerabilidad ante la corrupción y el cohecho y en una mayor dependencia de ayudas al desarrollo.

Identidad fiable: un primer paso hacia la inclusión financiera

La visión de la GLEIF es que las economías prósperas comienzan con confianza transaccional. Para los propietarios de las MIPYMES el primer paso es ser capaces de probar la legitimidad y credibilidad de su empresa. A pesar de que existen registros mercantiles nacionales para este propósito en concreto, contar con una identidad fiable reconocida universalmente y que proporciona transparencia comporta, además, una ventaja adicional importante. El Identificador de Personas Jurídicas (IPJ) es una solución obvia.

El IPJ es un código alfanumérico de 20 caracteres basado en la norma ISO 17442 desarrollada por la Organización Internacional de Normalización (ISO). Enlaza con información de referencia clave que permite una identificación clara y exclusiva de las personas jurídicas y cualquier negocio puede registrarse para obtenerlo. Cada IPJ contiene información sobre la estructura de propiedad de cada persona jurídica y, por tanto, responde a las preguntas de «quién es quién» y «quién es dueño de quién». Ofrece un identificador reconocido universalmente combinado con información fundamental de la entidad, procesos de verificación rigurosos y datos de gran calidad.

Si bien el uso del IPJ hasta la fecha ha estado impulsado por la regulación de los mercados de capitales, ofrece numerosas ventajas económicas cuando los actores del mercado lo aplican a todos los sectores: oportunidades de inclusión financiera para las MIPYMES, optimización de la gestión de riesgos para los socios financieros y la capacidad de abordar mejor el fraude, por enumerar unos pocos.

Si bien las MIPYMES pueden tomar por sí mismas la iniciativa solicitando un IPJ, la adopción por parte del mercado debería contar con el apoyo del gobierno y de los programas de adopción normativa para hacer posible que más empresas puedan acceder a la financiación. Después de todo, cualquier iniciativa que se pueda poner en marcha para ayudar a las empresas a hacerse con una identidad verificada y, como resultado de ello, respaldar el desarrollo económico debería hacerse con entusiasmo.

Resulta alentador que en junio de 2019 el Gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mark Carney, anunciara que estudiaría la posibilidad de desarrollar una plataforma abierta para que la financiación competitiva cubriera un vacío de financiación de 22 millones de GBP para pequeñas y medianas empresas. Carney señaló: «Parte del problema es que los activos que las pymes intentan utilizar para avalar sus préstamos son cada vez más intangibles (como una marca o una base de usuarios), en lugar de maquinaria física o edificios», dando a entender que esto hace que las decisiones de los bancos sobre los préstamos resulten más difíciles de tomar. Y continuó afirmando: «Esto no debería ser así en un mundo tanto rico en información. Las entidades de crédito deberían ser capaces de acceder a mucha más información en la que basar sus decisiones de crédito». El BoE sugirió que las pymes podrían crear un «archivo de crédito portátil» que se podría compartir con los prestamistas a través de una plataforma de financiación nacional de pymes. Según el BoE, la identificación de las empresas y la verificación de sus datos será crucial para que esto funcione. El BoE mencionó que el sistema IPJ podría adaptarse a las pymes británicas para este fin.

Este es un ejemplo de cómo el IPJ se puede integrar como un mecanismo para fomentar la transparencia y la confianza con el fin de respaldar la futura prosperidad de las economías a través del acceso a financiación. Deberíamos aplaudir y emular innovaciones similares implantadas por las autoridades en el futuro.

MYPYMES: cómo obtener un IPJ

Registrarse para obtener un IPJ es un proceso sencillo. El servicio cuenta con el respaldo de las organizaciones emisoras del IPJ que han sido debidamente acreditadas por la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF). A través de un registro personal, la persona jurídica que desee obtener un IPJ deberá facilitar información de referencia precisa a la organización emisora de su IPJ. Dicha información incluirá:

  • La información que figura en las tarjetas de visita, p. ej., el nombre oficial de la persona jurídica y su domicilio social.
  • Información sobre las relaciones que existen, lo que permitirá identificar las matrices de control y directas de la persona jurídica, si procede.

Una vez que la organización emisora del IPJ verifique los datos de referencia con la autoridad de registro local, por ejemplo, un registro mercantil nacional, ya se puede emitir un IPJ. Cada IPJ se publica en el Índice de IPJ Global, que es la única fuente global en línea que facilita datos de referencia de personas jurídicas abiertos, estandarizados y de alta calidad.

Al solicitar un IPJ, las MIPYMES obtienen una identidad universal fiable capaz de poner a su disposición oportunidades de financiación dentro de un mercado global cada vez más digitalizado. Los IPJ pueden eliminar la complejidad de las operaciones comerciales y permitir tanto a socios comerciales como financieros tomar decisiones más inteligentes, menos costosas y más fiables sobre con quién hacer negocios.

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Sobre el autor:

Stephan Wolf es el Director General de la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF). Desde enero de 2017, el Sr. Wolf es uno de los coordinadores del grupo de asesoramiento técnico de Fintech formado por el comité técnico ISO/TC 68 (ISO TC 68 FinTech TAG) de la Organización Internacional de Normalización. En enero de 2017, el Sr. Wolf fue designado uno de los 100 Líderes en Identidad por One World Identity. Tiene una amplia experiencia en el establecimiento de operaciones de datos y en estrategia de implantación global. A lo largo de su carrera ha contribuido al avance de estrategias clave de desarrollo de productos y empresas. El Sr. Wolf cofundó IS Innovative Software GmbH en 1989 y trabajó como su primer director general. Más tarde, fue nombrado portavoz del consejo ejecutivo de su sucesora IS.Teledata AG. Finalmente, esta empresa pasó a formar parte de Interactive Data Corporation en la que el Sr. Wolf ocupó el puesto de Director Técnico.


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